Almazán

Una villa medieval amurallada sobre el río Duero con una imponente Plaza Mayor.

La segunda mayor localidad de la provincia de Soria, con más de 6.000 habitantes, conserva aún importantes vestigios de su pasado como villa medieval, prueba de ello es su recinto amurallado, junto al río Duero, así como las puertas de Herreros, del Mercado y de la Villa que daban acceso a la ciudad y que todavía se conservan en muy buenas condiciones. Recorrer a las pasarelas que bordean la muralla es sin duda el mejor de los comienzos para nuestra visita a Almazán.

En la Plaza Mayor se ubican 2 de las grandes joyas de la villa, La Iglesia de San Miguel y El Palacio de los Hurtado de Mendoza, además del acceso al mirador volado sobre el río Duero. Adentrándonos por las callejuelas del casco histórico descubriremos también otros templos de gran interés como La Iglesia de Ntra. Señora del Campanario de origen románico, La Ermita de Jesús con portada barroca o El Convento de la Merced.

Hablar de Almazán es también hablar del río Duero, el parque de La Arboleda, en la orilla opuesta al casco histórico, invita a pasear entre sus praderas de chopos y el susurro del agua.

San Miguel AlmazanIglesia de San Miguel (Almazán)

Un templo de origen románico, siglo XI, que ha sufrido diversas modificaciones posteriores hasta su aspecto actual, como es el caso de su galería porticada. En su exterior llama la atención  su linterna octogonal y el ábside, ambos románicos,  sin embargo es en su interior donde encontramos el elemento más característico, la cúpula de arcos cruzados que dota a este templo de una carácter especial y una fisonomía diferente.

Palacio de los Hurtados de Mendoza

Es la mejor representación de arquitectura civil, construido en el siglo XV, cuenta con dos fachadas renacentistas, una a la plaza Mayor y otra sobre el río Duero. Es en esta segunda fachada donde destaca en la planta superior  la galería de estilo gótico-isabelino. Obtendremos una preciosa vista de esta fachada desde el puente que une ambas márgenes del río Duero. Lamentablemente su interior no es visitable ya que se trata de un edificio de propiedad privada.

La Historia que también se ha vivido entre sus muros es digna de mención, en el se alojaron los reyes Católicos y su corte itinerante; así como los monarcas  Carlos I, Felipe II y Felipe IV.

 

 

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